La nueva vanguardia industrial: España y sus clústeres tecnológicos en sectores de alto valor añadido
España está viviendo un proceso de reindustrialización y una transformación profunda de su modelo productivo. Una industria más sofisticada; más centrada en tecnología, conocimiento y valor añadido. Es la industria que se está consolidando hoy y que será protagonista del crecimiento económico y social de la próxima década.
Esta transformación será uno de los ejes centrales del Congreso Nacional de Industria, que se celebrará en Bilbao los días 4 y 5 de febrero, un foro clave para reflexionar sobre el papel de la industria como motor de prosperidad, empleo cualificado y autonomía estratégica. Allí se abordará cómo España está construyendo una industria moderna, competitiva y alineada con los grandes retos europeos.
En ese nuevo mapa industrial destacan grandes sectores de alto valor añadido, que no solo producen, sino que exportan tecnología propia, generan empleo altamente cualificado y se organizan en clústeres territoriales que concentran talento, inversión e innovación.
Semiconductores y microelectrónica: el eje habilitador de la nueva industria
Los semiconductores son el cerebro de la economía digital. Sin ellos no hay automoción eléctrica, inteligencia artificial, defensa avanzada ni transición energética. Por eso, este sector se ha convertido en una prioridad estratégica para Europa y también para España.
Impulsado por el PERTE Chip, el ecosistema español de microelectrónica avanza en toda la cadena de valor: diseño, comunicaciones ópticas integradas y fabricación especializada. No se trata de competir en volumen con Asia, sino de ocupar nichos tecnológicos críticos.
Asimismo, destacan KDPOF, líder mundial en comunicaciones ópticas integradas en microchips para automoción; y el centro de diseño de Cisco en España. A ello se suma el auge de Silicon Málaga, convertido en epicentro del clúster andaluz de semiconductores.
El valor añadido de este sector es claro: soberanía tecnológica, capacidad de decisión industrial y base para la digitalización del resto de la economía. Es el sector habilitador sobre el que se construyen los demás.
Aeroespacial, defensa y seguridad: el motor tecnológico de alta precisión
España ocupa ya la cuarta posición en Europa en volumen de ventas y empleo en el sector aeroespacial y de defensa. Se trata, además, del sector más intensivo en tecnología: reinvierte alrededor del 10 % de su facturación en I+D, genera empleo altamente cualificado y actúa como tractor de innovación para otras industrias.
Este ecosistema cuenta con cinco grandes grupos industriales representan cerca del 80 % del volumen de facturación, acompañados por una red de empresas especializadas y disruptores tecnológicos.
Entre los grandes integradores destacan Indra Group, clave en programas europeos como el FCAS y en sistemas de defensa avanzados; Airbus España, responsable de grandes programas aeronáuticos civiles y militares; y Navantia, referente en construcción naval militar inteligente con proyectos como los submarinos S-80 o las fragatas F-110, en pleno proceso de construcción en Ferrol (la primera unidad, la F-111, tiene prevista su entrega hacia 2027-2028).
Junto a ellos, empresas altamente especializadas como ITP Aero, referente mundial en motores aeronáuticos; GDELS–Santa Bárbara Sistemas, pilar de la industria pesada y de los programas de blindados; o SAPA Placencia, un referente en movilidad militar avanzada a la vanguardia en sistemas de propulsión y transmisiones de alta complejidad para vehículos militares pesados. Esta compañía española integra mecánica avanzada, electrónica de potencia y software de control, una combinación tecnológica que muy pocos fabricantes dominan en Europa. Además, su papel es clave en la hibridación de vehículos militares. Y está avanzando en su expansión internacional, especialmente en Estados Unidos, y posicionándose para participar en futuros programas europeos.
Además, en nuestro país hay un potente grupo de empresas tecnológicas de nicho como GMV, Sener Aeroespacial o Escribano Mechanical & Engineering, líderes en software crítico, ingeniería espacial y sistemas optrónicos.
Y mención aparte merece PLD Space, que en 2026 protagoniza uno de los grandes hitos industriales del año con el primer vuelo de demostración del cohete orbital reutilizable Miura 5, financiado en parte por el PERTE Aeroespacial. Su éxito situará a España entre el reducido grupo de países con acceso soberano al espacio.
Este sector es estratégico porque combina ingeniería extrema, autonomía europea y liderazgo tecnológico, en un contexto de creciente inversión en defensa y seguridad.
Industria farmacéutica, biotecnología y ‘foodtech’: ciencia aplicada a la vida
Pocos sectores aportan tanto valor añadido como la industria farmacéutica y biotecnológica. En España, este sector supera los 130.000 euros de Valor Añadido Bruto (VAB) por trabajador, exporta cerca del 80 % de su producción y tiene un fuerte efecto multiplicador sobre el conjunto de la economía.
Empresas como Grifols, líder mundial en hemoderivados, y Laboratorios Rovi, clave en la fabricación de biológicos, posicionan a España como un actor relevante en la bioindustria global. Bajo el Plan Profarma 2025-2026, el país consolida su liderazgo como centro de producción y desarrollo de medicamentos.
También PharmaMar es un caso destacado: al inicio de 2026 consolida más de una década liderando el ranking de empresas españolas con mayor intensidad de inversión en I+D (porcentaje de ventas reinvertido), con un modelo basado en ciencia disruptiva de origen marino y tecnologías de vanguardia. Su evolución demuestra que invertir en conocimiento genera valor industrial sostenible.
Otro ejemplo paradigmático es Almirall, que ha completado con éxito su transición hacia una biofarmacéutica de nicho especializada en dermatología médica. Su fármaco Ebglyss y su apuesta por la IA aplicada al diseño de fármacos ilustran cómo la especialización científica multiplica el valor añadido.
A este ecosistema se suma la tecnología alimentaria industrial, con Pascual como una de las empresas tractoras. A través de iniciativas como Mylkcubator, lidera la fermentación de precisión y la biotecnología alimentaria, avanzando hacia una soberanía alimentaria industrial, tan estratégica como la soberanía energética o digital.
Automoción avanzada: liderazgo en componentes de alto valor
La automoción española ya no se define solo por las plantas de ensamblaje. A los centros de producción como Valladolid y Palencia (Renault), Martorell y Landaben (Seat/Grupo Volkswagen), Vigo y Figueruelas (Stellantis: Peugeot, Citroën, Opel, Fiat y marcas colaboradoras como Toyota o Leapmotor), Mercedes-Benz en Vitoria o Almussafes (Ford), ésta última en pleno proceso de transición hacia los nuevos modelos multienergía; se suma el renacimiento de una marca icónica como Ebro Auto, que simboliza el éxito de la reindustrialización tecnológica y la capacidad de España para afrontar la nueva movilidad desde la innovación propia.
Y se suman proyectos de futuro como la gigafactoría de PowerCo (Grupo Volkswagen) en Sagunto, la piedra angular de la soberanía de baterías en el sur de Europa que iniciará sus operaciones en 2026; o la apuesta de Renault por sus centros de I+D+i en España. Las plantas de Valladolid y Palencia actúan de forma coordinada como el polo mundial de hibridación del grupo y gracias al impulso de varias convocatorias del PERTE VEC, ambas instalaciones están culminando su transformación hacia la fabricación de vehículos cien por cien eléctricos de última generación, respaldadas por la capacidad de diseño de su centro de I+D+i.
Pero el liderazgo está también en la ingeniería de componentes de alto valor, especialmente para el vehículo eléctrico.
Empresas como Gestamp, líder mundial en estructuras ligeras de acero de alta resistencia, con su gran apuesta de valor en 2026 por la descarbonización de la cadena de suministro y el acero verde; y Antolin, referente en interiores tecnológicos, electrónica e iluminación inteligente, sitúan a España en el centro del desarrollo del coche del futuro.
Este sector demuestra que el valor no está solo en montar, sino en diseñar, aligerar, integrar electrónica y aportar tecnología propia, reforzando la competitividad de toda la cadena industrial europea.
El mapa de los clústeres: la geografía del valor añadido
Estos sectores no se desarrollan de forma aislada. Se organizan en clústeres geográficos que concentran capacidades industriales, talento y conocimiento:
Málaga / Barcelona: polo de semiconductores y microelectrónica (KDPOF, Cisco, Silicon Málaga).
Madrid / Andalucía (Sevilla y Cádiz): hub aeroespacial, defensa y espacio (Airbus, Indra, GMV, Sener, Escribano, PLD Space).
País Vasco: clúster de propulsión, motores, componentes y movilidad avanzada (ITP Aero, SAPA Placencia, Gestamp).
Galicia / Asturias: eje naval, acero y blindados (Navantia, aunque también con astilleros en la Bahía de Cádiz (San Fernando) y Cartagena (Murcia); Santa Bárbara Sistemas).
Castilla y León: polo bioalimentario y foodtech (Pascual).
Cataluña / Madrid: clúster farmacéutico y biotecnológico (Almirall, Grifols, PharmaMar, Rovi).
Automoción avanzada: clúster transversal de componentes de alto valor (Gestamp, Antolin).
Este mapa revela una industria española especializada, distribuida y complementaria, donde cada territorio aporta una fortaleza única.
Conclusión: la industria que nos define
España no compite por bajos costes. Compite por calidad industrial, tecnología y conocimiento. Los sectores y clústeres que hoy se consolidan son la prueba de que lo bien hecho en España no es un eslogan, sino una realidad productiva.
La industria es motor de crecimiento económico y cohesión social, generando empleo estable, cualificado y con futuro. Y, sobre todo, se convierte en un pilar de la autonomía estratégica industrial, una condición imprescindible en el nuevo contexto global.
En el Congreso Nacional de Industria 2026 debatiremos para definir qué industria queremos, cómo la fortalecemos y cómo la convertimos en un proyecto compartido de país.
Porque la industria no solo produce bienes. Produce soberanía, bienestar y futuro. Y esa industria, hoy, ya es valor añadido para España.
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▶️ Congreso Nacional de Industria: lo bien hecho, en imágenes.
AGENDA
No te pierdas estas sesiones en el VIII Congreso Nacional de Industria
Si quieres profundizar en los temas tratados en este artículo, te recomendamos las siguientes sesiones:
DÍA 4 MAÑANA
10:40–11:30 · Auditorio – La Industria como Motor de Nación: Innovación, Territorio y Futuro
11:50–12:20 · Auditorio – Industria y Defensa: Tecnologías duales para la seguridad y la competitividad
12:40–13:00 · Sala Telefónica – Automatizar y digitalizar para liderar: La industria bien hecha
13:40–14:15 · Sala MINTUR – Personas, Territorio y Competitividad: La Reindustrialización desde la base
13:50–14:15 · Sala Telefónica – El futuro bien hecho: El potencial cuántico de la industria
DÍA 4 TARDE
16:10–16:35 · Sala Siemens – Caso de éxito. El Estado del Arte en el mecanizado de precisión
16:35–17:30 · Sala Siemens – El reto de la internacionalización de la industria en el País Vasco
DÍA 5 MAÑANA
09:30–10:15 · Auditorio – Autonomía Estratégica Industrial para el Siglo XXI
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