Talento técnico, formación y empleo cualificado: apuesta clave para la industria del futuro
El talento técnico es hoy uno de los principales diferenciales competitivos de cualquier economía avanzada. En un contexto global marcado por la transición energética, la digitalización y la reindustrialización europea, la formación especializada y el empleo cualificado se han convertido en la columna vertebral que sostiene —y definirá— la industria del futuro.
En la octava edición del Congreso Nacional de Industria, que se celebrará los días 4 y 5 de febrero de 2026 en Bilbao, analizaremos este gran tema bajo el lema «Lo bien hecho nos define».
Oportunidad: talento técnico con alta empleabilidad
En España hay una mayor demanda de perfiles técnicos que oferta de profesionales disponibles, por lo que:
los estudios técnicos ofrecen una de las mayores tasas de empleabilidad de todo el sistema formativo.
- Muchas ramas de ingeniería superan el 90% de inserción laboral.
- En Formación Profesional (FP), especialmente en las familias industriales, la empleabilidad es igual o superior.
- La industria es el sector con menor temporalidad de España: un 10,95% frente al 16,52% de la media nacional (EPA 3T 2025).
Esto convierte a la industria en un destino laboral estable, cualificado y con recorrido profesional. Este sector es una oportunidad clara para los jóvenes, que encuentran en estos itinerarios una garantía real de empleo, salarios competitivos y carreras proyectadas hacia la tecnología y la innovación.
La formación técnica es garantía de empleo y carrera profesional.
Talento global: la ‘exportación circular’
España exporta talento altamente valorado, que retorna con experiencia, idiomas y mejores prácticas.
Ingenieros, especialistas industriales, expertos en automoción, energía o microelectrónica son perfiles muy demandados fuera del país. Esa valoración internacional refleja:
- El prestigio de la formación técnica española.
- La calidad del talento digital que generamos.
- La capacidad de los profesionales para integrarse en ecosistemas industriales avanzados.
Muchos de estos perfiles retornan posteriormente, aportando una visión global que eleva la competitividad de las empresas españolas.
Es un ciclo de enriquecimiento profesional que fortalece nuestro tejido industrial.
España, preparada para la revolución tecnológica
Nuestro país parte de una posición sólida para afrontar el reto del talento técnico, bien posicionada para abordar la revolución tecnológica:
- Apuesta e inversión en infraestructuras digitales y conectividad.
- Fuerte inversión en planes estratégicos como la Agenda España Digital 2025.
- Ecosistema tecnológico e industrial en expansión.
- Referente en la creación de talento digital en la Unión Europea.
Todo ello configura un marco idóneo para que la industria se convierta en un gran tractor de empleo cualificado.
Formación especializada: el valor del posgrado y la capacitación profesional
La formación de posgrado es clave para responder a la velocidad del cambio tecnológico. En España, este ámbito cuenta con una reputación reconocida internacionalmente:
- Escuelas de negocios de élite, que lideran rankings
- Universidades politécnicas de prestigio, referentes en ingeniería e innovación aplicada.
- Programas especializados en industria, tecnología, sostenibilidad y pymes, como los impulsados por la Escuela de Organización Industrial (EOI), institución ligada históricamente al Ministerio de Industria.
La formación continua es hoy esencial. Las empresas industriales demandan perfiles capaces de actualizarse permanentemente, adaptarse a nuevas tecnologías, automatización, IA, fabricación inteligente, gestión energética o ciberseguridad industrial.
Colaboración estratégica: alineando formación y demanda industrial
España avanza en un modelo donde la formación y la industria trabajan juntas:
- Mesas sectoriales como la del Automóvil, clave en reindustrialización y electrificación.
- Alianzas en torno a la FP para el Empleo, que impulsan la capacitación de trabajadores y desempleados.
- Crecimiento de la FP Dual, donde empresa y centro formativo construyen conjuntamente el itinerario de aprendizaje.
El sector del automóvil es un ejemplo paradigmático. Renault en Valladolid y Palencia; Seat en Martorell; Stellantis (Peugeot, Citroën y Opel) en Vigo y Figueruelas; Ford en Almussafes o Mercedes-Benz en Vitoria demuestran que cuando la formación, el talento técnico y la industria avanzan al unísono, el riesgo de deslocalización se reduce y aumenta la competitividad.
Invertir en talento técnico no es gasto: es estrategia de resiliencia y de país.
Más allá de la automoción, el éxito de los sectores químico y farmacéutico en España evidencia que la alta cualificación del capital humano y la inversión sostenida en I+D son los pilares de una industria resiliente. Estos sectores, líderes en exportación e innovación, demuestran que nuestro país compite con éxito en la economía global no por costes bajos, sino por la excelencia, la especialización y el know-how de sus profesionales.
Ejemplos destacados de este modelo incluyen:
- Sector farmacéutico y biotecnológico: empresas como Grifols, líder mundial en hemoderivados; laboratorios Rovi y PharmaMar, punteros en investigación y desarrollo de fármacos propios; y líderes del mercado nacional como Almirall, Cinfa y Kern Pharma. Su éxito se basa en equipos científicos y técnicos altamente cualificados que generan productos de alto valor.
- Sector químico: corporaciones como Repsol Química, Cepsa, Basf Española, Dow Chemical Ibérica, Nippon Gases y Ercros demuestran que la competitividad reside en la optimización de procesos complejos, la eficiencia y la innovación hacia la sostenibilidad. El talento de ingenieros y operarios especializados es fundamental para el desarrollo de soluciones industriales avanzadas.
Talento industrial: la clave del crecimiento del país
El talento técnico impulsa la innovación, sostiene la competitividad, refuerza la autonomía estratégica y sostiene la transformación productiva.
Más allá del empleo por cuenta ajena, el sector industrial es un ecosistema dinámico para el emprendimiento. El talento técnico y la formación especializada son la base para la creación de startups industriales y empresas de base tecnológica (deep-tech). La digitalización y la búsqueda de la sostenibilidad abren constantes nichos de innovación en automatización, eficiencia energética, nuevos materiales o servicios de ingeniería avanzada.
Ejemplos de este dinamismo incluyen a PLD Space, pioneros en lanzadores espaciales suborbitales; Keybotic, especializados en robótica autónoma industrial; o Keynetic, centrada en ciberseguridad industrial. Entidades como la Escuela de Organización Industrial (EOI) ofrecen programas específicos de apoyo a estos nuevos emprendedores, demostrando que la industria del futuro también se construye con iniciativa propia y nuevas empresas.
España necesita más profesionales en ingeniería, energía, automatización, digitalización, fabricación avanzada y sectores estratégicos.
Y la industria necesita más personas preparadas, flexibles, con visión tecnológica y capacidad de aprender continuamente.
Con talento, hay industria. Y con industria, hay un futuro económico sólido.
“Lo bien hecho nos define”: invertir en talento para construir país
El futuro industrial de España depende de la capacidad para formar, atraer, retener y desarrollar talento técnico.
La gran conversación que se abrirá en Bilbao en febrero —y que este Congreso quiere impulsar a nivel nacional— parte de una premisa clara:
Invertir en talento técnico es invertir en autonomía estratégica, innovación, empleo estable y competitividad global.
Una industria fuerte es una industria con talento.
Y lo bien hecho, en talento y en formación, también nos define.
AGENDA
Mesas redondas y ponencias sobre talento técnico y formación
DÍA 4: 16:30–17:15 · Sala Nippon Gases – Talento y formación: el futuro de la industria española
DÍA 5: 10:15–10:55 · Auditorio – Impulsar, Proteger, Formar: tres claves para la competitividad industrial